REBOBINAR

Hace mucho que no me pasaba por aquí. Siempre andamos ocupados con alguna cosa. He olvidado lo bien que me sentaba escribir, desnudarme un poquito por dentro, vomitar lo que se me pasa por la cabeza y el corazón, tener un momento conmigo misma y mis pensamientos.
Vivimos acelerados con el trabajo, los hobbies, las salidas los fines de semana. Las cervezas después del trabajo, la cena con las amigas. No hay tiempo ni de pararse a pensar, frenar, desconectar, descargarte de todo eso y respirar hondo.
Llenamos cada instante que nos rodea con gente, mensajes, canciones, audios, conversaciones y al final del día, te acuestas y a dormir, sin ni siquiera pararte a pensar cómo ha ido el día, si es necesario cambiar algo, si te has alejado de esa persona, si ha llegado el momento volver al inicio, rebobinar a ese instante en el que todo iba sobre ruedas.
Ahora nos hemos metido de lleno en el huracán de la rutina, de los horarios, las prisas. Conviene descargar, gritar de rabia, llorar de toda la emoción que se te ha metido dentro. Mandar todo a tomar por culo. Olvidarte del teléfono, del correo, de las redes sociales. Volver al piel con piel, a las risas con un café entremedias, a los besos en directo, a los abrazos espontáneos, las sorpresas de final de día, los detalles sin venir a cuento.
Volvamos a lo de siempre, lo que nunca falla. Dejemos de ahogarnos en los Likes, en vivir a través de una pantalla, en más follar y menos mostrar. Al te quiero susurrado al oído y no escrito antes de apagar el teléfono, al irse para volver con más ganas, con más fuerza, renovada.

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